DANIEL. CANALS FLORES
Description
Nadie pronuncia el nombre de Yaroth. No es un dios, ni un demonio, ni siquiera una idea. Es una ausencia. Un hueco imposible en la trama del mundo, un
...
a grieta que respira bajo la lógica y corrompe sin tocar. No puede ser invocado, porque no escucha. No puede ser adorado, porque no responde. Yaroth no es una voluntad, sino una condición. Mucho antes de que existieran los mapas, cuando los hombres aún temían al firmamento y daban nombre a las estrellas para tratar de domesticarlas, algunos escuchaban su llamada. No eran creyentes. No eran profetas. Solo miraban demasiado tiempo hacia donde no debían. Algunos desaparecieron. Otros comenzaron a escribir en lenguas que ya nadie puede leer. Y unos pocos construyeron en silencio, sin comprender del todo lo que estaban despertando. Desde entonces, el mundo arrastra una fisura invisible, un leve desajuste, como si algo estuviera fuera de lugar en la geometría de los días. Y aunque al principio Yaroth parecía surgir solo en la conciencia -como una visión, un desvarío o un error en el pensamiento-, con el tiempo su huella se volvió material. Tomó forma, reclamó cuerpos, requirió sacrificios... Lo que sigue no es una historia. Es una filtración. Una grieta por la que se cuela lo que no debería ser visto, lo que no debería ser pensado. Yaroth no promete revelaciones, ni venganza, ni poder. Solo observa. Solo espera. No necesita templos, pero los tolera. No exige culto, pero acepta la entrega. Le basta con que alguien mire. Con que alguien lea. Porque quien lo reconoce, lo alimenta.
Y lo que habita en estas páginas, no busca comprensión ni sentido.
Solo persiste...
Yaroth no entra en el mundo. El mundo entra en Yaroth.
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