CARLOS. ALMIRA PICAZO
Description
Los penúltimos poemas de Carlos Almira, explicados a partir de una breve semblanza autobiográfica del autor. La materia y la vida de la experiencia es
...
tética, esto es, el mundo vivido que se expresa a través de mi humanidad, posee ya una forma, aunque inexpresable. Esta forma (interioridad de los objetos de existencia), percibida incompleta y confusamente, es lo que se llama encanto.
El encanto de la Naturaleza, de un objeto, de un efecto de luz; de un sonido, de una forma de moverse; como del silencio o la quietud de un momento o un estado, es el eco débil del mundo vivido en nuestra humanidad, originado más allá o más acá de las vicisitudes de la existencia.
LAS PALABRAS
Antes del día con sus horas
medidas, yo buscaba las palabras.
Todo empezó hace mucho, lejos,
con mi padre. Aún llevo su frío.
Yo buscaba las palabras que dijeran
nuestra vida, su silencio clamoroso.
Hasta que el primer ruido subía
de la calle, con su luz indecisa;
su seda; su arañazo de alacrán.
Qué extraño y rocambolesco amor por el orden y la disciplina me inculcaron mis padres, con aquella vida rica e incierta. Como un general a quien, andando el tiempo, le hubiesen salido los hijos pacifistas, porque acaso en la intimidad de su conciencia él mismo lo era. En medio de aquella tropa legionaria de hermanos. Con vecinos y amigos cuyos padres llevaban vidas normales, con su cara y su cruz. Todos niños y púberes, tan ávidos como nosotros de aventura pero para volver, al cabo, a las orillas tranquilas de una vida normal. Sin tener que preocuparse por la ropa, la comida, los libros, ni en general, la marcha de este mundo.
De pronto pasaba una chopera amarilla; una haza de tabaco o de trigo (que no se recogería); un camino flanqueado de arbolitos que, en el primer sol de la mañana o en el último de la tarde, se confabularían para hacernos parar, y bajar del coche, y echar a andar hacia ninguna parte.
Read more