GABRIEL. PIEDRA THD
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Saúl, el primer rey de Israel, experimentó "alivio y estaba mejor" y un "espíritu malo se apartaba de él", mediante la ejecución del arpa por David (1
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Sam. 16:14-17, 23). Eliseo necesitó a un tocador de instrumento de cuerdas, con el fin de relajar su ánimo para así conocer la voluntad de Dios acerca de una campaña militar que realizarían tres monarcas (2 Rey. 3:13-15). Igualmente, levitas de tiempos de David, profetizaron con instrumentos musicales para alabar al Señor (1 Cr. 25:1, 3). Todos estos, son solo algunos ejemplos de los efectos positivos de la música apropiada sobre la espiritualidad y conexión con Dios por el individuo.
Pero asimismo, la música puede tener efectos muy negativos sobre la espiritualidad humana. Por ejemplo, cuando morando Israel en Sitim, el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab e invitaron al pueblo a sacrificar a sus dioses, comiendo a inclinándose ante Baal-peor (Núm. 25:1-3). Elena White nos comenta sobre esto que: "se enredaron en los lazos de Satanás. Hechizados por la música y el baile y seducidos por la hermosura de las vestales paganas, desecharon su lealtad a Jehová". (EGW, Historia de los Patriarcas y Profetas, p. 418).
Contrario a un argumento popular, que dice que la música es amoral, definitivamente tiene la capacidad de crear un efecto muy importante en la mente, el comportamiento, y la espiritualidad humanos. Todo aquello que revista un tinte cristiano, pero sin los principios que enseña la Biblia sobre la música para el Señor y en general, hoy en día ha sido trastocado por lo mundano y superficial, creyendo que la cultura reinante es la que determina la música que escuchamos y ofrecemos al Señor. Pero eso no pertenece al Dios de las Sagradas Escrituras.
Nos dijo la autora ya citada arriba: "Las personas pueden, bajo ciertas influencias del momento, estar llenos de éxtasis; por acordes que son tocados cuyas vibraciones son placenteras al gusto natural. [...] Destellar alegremente ahora y luego estar bajo la alabanza del mundo, no es la religión de Jesucristo". (EGW, The Review and Herald, 28 de julio, 1896). Con todo esto, debido al pronto regreso de nuestro Señor Jesús, ¿nos encontramos dispuestos a asumir sólo lo que el Señor nos revela, como lo es la música?
Invitamos al lector a sumergirse en lo que nos dice la Palabra de Dios, los testimonios, la historia antigua y moderna, y la ciencia acerca del tema.
Miremos el desenlace del mensaje, y participemos con Cristo a nuestro lado.
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