Luciano, Ivette
Description
Todavía puedo escuchar con toda claridad aquella voz del profeta, cuando me decía de parte de Dios que escribiera… Una mezcla de sentimientos me invad
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ió: temor, asombro, alegría, anhelo… y creo saber el porqué de cada uno de estos sentimientos. Temor: ¿Quién no teme ante un reto tan grande y sabiéndose inmerecedora de tal cosa? asombro: Fui la primera sorprendida al recibir una encomienda tan especial de parte de Dios; Alegría: Ser tomada por Dios para escribir de parte de Él, es tremendo privilegio. Pero aún no me atreví a comenzar, de hecho, confieso que no sabía que escribir, ni cómo hacerlo; así que dediqué mi tiempo y energía a cosas que sí sabía hacer y que no suponían un reto para mí. Muchas veces sentí la necesidad de obedecer, pero no sabía cómo. Una segunda persona fue usada por Dios para recordarme que todavía Él esperaba, que comenzara a escribir, quién además me dijo: «Solo comienza…» ¡Que fácil se oía!
Un día, enfrentando mis temores y limitaciones, abrí mi laptop decidida a comenzar, pero ¿Qué tenía yo que ofrecer?, ¿Qué podía escribir? La página abierta me miraba anhelante, me esperaba, pero yo no tenía NADA que escribir. Hasta que entendí que ese era mi error principal, obviamente, yo no tenía nada que escribir, pero El que me mandó a hacerlo tenía muchísimo, así, que como quien habla con un amigo, le dije: ¡Dios, es tu idea, es tu libro!, es tu deseo… no es el mío. ¡Fluye en mí, dame las palabras! ¿pero cómo hacerlo? me declaro incompetente, pero es en estos casos y personas (como es mi caso), en los que tu exhibes tu bondad y tu poder. Fluye en mí y a través de mí.
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