JOSEP. SERRA BUSQUETS
Description
Y llegado el momento, no desesperéis, simplemente hay que dejar fluir la situación, al final todo el mundo a la calle, el lugar de la ceremonia queda
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vacío y empieza la tertulia en plena calle, o jardines, o lo que haya fuera de ese local. Ahí se rememoran cosas y situaciones, pero se avanza hacía lo fútil que es vivir, lo duro que es irse, lo sensible que fue la ceremonia y en definitiva acabamos preguntándonos por la salud de todos, presentes y conocidos no presentes, y la conversación deriva simplemente hacia lo más parecido a una sala de espera de cualquier médico de cabecera, centro de salud u hospital. Así de duro acaba siendo todo.
Por todo ello, solemnidad y sencillez no son incompatibles, despedirse es un acto de homenaje y respeto, pero al mismo tiempo un acto en el que celebramos la vida de quien nos dijo adiós y al mismo tiempo celebramos la vida de los que se quedan y el trozo de camino, largo o corto, que compartieron antes del final.
Un buen discurso, un bolero, un sencillo envoltorio y unas flores rojas sin más, es un buen escenario, todo lo demás es escenografía que no tiene sentido, ¿por qué? preguntareis, muy simple, el actor principal no está, yace de cuerpo presente, pero ni aparece en escena, se le supone allí, todo lo demás es pura apariencia que a los que se quedan les gusta mucho pero no deja de ser un cúmulo de sinsentidos.
Adiós. Sin más. Sencillez. No especulemos ni permitamos la especulación de los asistentes. Eso está de más, cuando el dolor por el final se une a la alegría por lo bien que hemos hecho el acompañamiento y cumplimos todos y cada uno de los deseos de ese actor que ya no está; es suficiente, luego en la intimidad de cada uno queda la imagen de un final y no la imagen de un circo.
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